HEMOS sabido —al menos yo me enteré ayer, pues lo desconocía hasta el momento— que a la esposa del primer ministro británico, David Cameron, le apasiona España y, más concretamente, Andalucía. Hemos sabido también que por esta razón, y dado que el próximo 18 de abril cumplirá cuarenta años, su diligente esposo decidió regalarle un viaje a Granada, para celebrar por adelantado el acontecimiento. Viaje que, en el momento de escribir estas líneas —sábado por la noche—, ya ha llegado a su fin, pues el matrimonio había decidido pasar con nosotros sólo cuatro días que se iniciaron el pasado miércoles.
Pero lo más interesante de todo lo que ha trascendido a la prensa son las condiciones específicas de la escapada, que fue pagada de su propio bolsillo por el premier británico. Incluso en Gran Bretaña ha sido una sorpresa averiguar que la pareja voló con una compañía aérea de bajo coste (Easy Jet, según unos; Ryanair, según otros); que aterrizó en el aeropuerto de Málaga y que desde allí se trasladó en coche hasta la capital alpujarreña, donde ha permanecido alojada en un hotel de tres estrellas (eso sí, ubicado en un lugar privilegiado con vistas a Sierra Nevada y la Vega granadina). Durante todo ese tiempo, al parecer, David Cameron y su mujer fueron protegidos por discretas pero visibles medidas de seguridad que, sin embargo, no han sido obstáculo para que la pareja viajara en clase turista.
Uno lee estas cosas y, claro, no puede menos que acordarse de nuestro agónico y renqueante Presidente de Gobierno y de sus viajes a mítines del PSOE, realizados en aviones militares que pagamos todos los contribuyentes. ¿Se acuerdan? Y quizá recuerden también cuál fue el argumento principal que se esgrimió en su momento para justificar dicha acción: cuestión de seguridad. ¿De seguridad? ¿Acaso necesita más y mayor protección el primer ministro español que su homólogo británico?
¡Que va, hombre, ni mucho menos! Lo que ocurre es que España siempre ha sido —y, al parecer, seguirá siendo— un país de caciques, de políticos desvergonzados, de chupones y de "aprovechaos". De miembros, en definitiva, de una casta partitocrática y parasitaria que no siente la menor necesidad de dar explicaciones a los ciudadanos por sus actos, ni de justificar sus excesos o errores ante un cuerpo electoral totalmente adocenado —como denunció, hace poco, Hermann Tertsch— por el que no sienten el menor respeto. Salvo cuando llega, eso sí, el momento de votar.
¿De que otro modo, si no, puede explicarse que a estas alturas, y con lo que ya sabemos gracias a los medios de comunicación, Manuel Chaves todavia siga siendo Vicepresidente tercero de la agónica marca Gobierno de España ©; o que José Antonio Griñán continúe al frente de la Junta de Andalucía, con la que le está cayendo; o que Alfredo Pérez Rubalcaba siga siendo ministro y se considere digno candidato para las próximas elecciones generales cuando sobre él recae la ominosa sombra de haber participado —por acción u omisión, ya no entro en ello— en un posible delito de colaboración con banda armada.
Ya lo denunciaba Costa, "el León de Graus", y la situación no ha cambiado demasiado desde entonces. Añadamos, luego, el tinglado de las comunidades autónomas, y para qué les cuento. ¡A ver quién es el guapo que se atreve a desmontar este nuevo chiringuito donde el caciquismo de siempre prolifera ahora disfrazado de "autonomismo"! Desde Viriato, pasando por Sagasta, Cánovas y Romanones, hasta llegar a Juan Guerra, sus cafelitos y el bueno de Manolo (Chaves), pocos cambios...
Y que no se me acuse de sectarismo por los ejemplos elegidos, pues si sólo he mencionado casos actuales que afectan al PSOE ha sido porque el principal ejemplo de hoy se refiere al que aún sigue siendo su Secretario General y Presidente del Gobierno de la nación. Pero podríamos fijar nuestro dedo acusador, igualmente, en personajes como Carlos Fabra, Francisco Camps —que apenas se dio un respiro para autoproclamarse candidato a la presidencia de la comunidad valenciana cuando está metido en el follón que todos conocemos—, Jaume Matas, el Bigotes y hasta Curro Jiménez si así lo desean.
Sin embargo, ya les digo: mi único interés hoy era contrastar la postura de dos primeros ministros —la de "Deivid" frente a la de nuestro José Luis—, para hacer ver que el argumento de la "seguridad" no está reñido con el ahorro. Siempre y cuando, claro está, no se tenga espíritu caciquil.
Y voy concluyendo. ¿Ahorro, o populismo de Cameron? Se pregunta Eduardo Suárez en un artículo bastante acre y belicoso contra el premier británico publicado en El Mundo. Yo me paro a pensar un momento y llego a la conclusión de que nunca estamos conformes con nada: si gastan mucho los políticos, porque lo gastan; si no lo hacen, porque es populismo. En fin, Serafín.
Sea lo que fuere, y considerando que todo político lleva dentro un populista en potencia cuando le conviene electoralmente —¿hace falta recordar las reiteradas afirmaciones de Rodríguez Zapatero, asegurando que él nunca haría los recortes sociales que la derechona sí pondría en práctica si llegaba al poder?—, yo al menos, prefiero líderes políticos que, siquiera por razón de ese populismo, me ahorren algo de dinero como contribuyente. Si nuestro Presidente de Gobierno hubiera decidido dar ejemplo en este sentido, esos miles de euritos que cuesta poner en marcha los aviones militares que utilizó para sus "cositas" de partido se podrían haber invertido en otras cosas. Y otrosí digo de las desvergonzadas señorías del Parlamento europeo, que el pasado miércoles y con la situación que está viviendo la mayoría de los ciudadanos, rechazaron congelarse el sueldo y recortar sus privilegios. Pues bien, si lo hubieran hecho, aunque fuera por razones de populismo, es algo que yo habría agradecido. Y la mayoría de la gente seguro que también. Aunque luego, en su vida privada, se dediquen a vivir como Creso, Trimalción, o Berlusconi.
Que les vaya bien.
Pero lo más interesante de todo lo que ha trascendido a la prensa son las condiciones específicas de la escapada, que fue pagada de su propio bolsillo por el premier británico. Incluso en Gran Bretaña ha sido una sorpresa averiguar que la pareja voló con una compañía aérea de bajo coste (Easy Jet, según unos; Ryanair, según otros); que aterrizó en el aeropuerto de Málaga y que desde allí se trasladó en coche hasta la capital alpujarreña, donde ha permanecido alojada en un hotel de tres estrellas (eso sí, ubicado en un lugar privilegiado con vistas a Sierra Nevada y la Vega granadina). Durante todo ese tiempo, al parecer, David Cameron y su mujer fueron protegidos por discretas pero visibles medidas de seguridad que, sin embargo, no han sido obstáculo para que la pareja viajara en clase turista.
Una de las terrazas del hotel en que se ha alojado el matrimonio Cameron.
A la derecha panorámica de la Vega de Granada y de Sierra Nevada al fondo
Uno lee estas cosas y, claro, no puede menos que acordarse de nuestro agónico y renqueante Presidente de Gobierno y de sus viajes a mítines del PSOE, realizados en aviones militares que pagamos todos los contribuyentes. ¿Se acuerdan? Y quizá recuerden también cuál fue el argumento principal que se esgrimió en su momento para justificar dicha acción: cuestión de seguridad. ¿De seguridad? ¿Acaso necesita más y mayor protección el primer ministro español que su homólogo británico?
Sin comentario
¡Que va, hombre, ni mucho menos! Lo que ocurre es que España siempre ha sido —y, al parecer, seguirá siendo— un país de caciques, de políticos desvergonzados, de chupones y de "aprovechaos". De miembros, en definitiva, de una casta partitocrática y parasitaria que no siente la menor necesidad de dar explicaciones a los ciudadanos por sus actos, ni de justificar sus excesos o errores ante un cuerpo electoral totalmente adocenado —como denunció, hace poco, Hermann Tertsch— por el que no sienten el menor respeto. Salvo cuando llega, eso sí, el momento de votar.
Caricatura de Castelao. Los caciques
¿De que otro modo, si no, puede explicarse que a estas alturas, y con lo que ya sabemos gracias a los medios de comunicación, Manuel Chaves todavia siga siendo Vicepresidente tercero de la agónica marca Gobierno de España ©; o que José Antonio Griñán continúe al frente de la Junta de Andalucía, con la que le está cayendo; o que Alfredo Pérez Rubalcaba siga siendo ministro y se considere digno candidato para las próximas elecciones generales cuando sobre él recae la ominosa sombra de haber participado —por acción u omisión, ya no entro en ello— en un posible delito de colaboración con banda armada.
Ya lo denunciaba Costa, "el León de Graus", y la situación no ha cambiado demasiado desde entonces. Añadamos, luego, el tinglado de las comunidades autónomas, y para qué les cuento. ¡A ver quién es el guapo que se atreve a desmontar este nuevo chiringuito donde el caciquismo de siempre prolifera ahora disfrazado de "autonomismo"! Desde Viriato, pasando por Sagasta, Cánovas y Romanones, hasta llegar a Juan Guerra, sus cafelitos y el bueno de Manolo (Chaves), pocos cambios...
Y que no se me acuse de sectarismo por los ejemplos elegidos, pues si sólo he mencionado casos actuales que afectan al PSOE ha sido porque el principal ejemplo de hoy se refiere al que aún sigue siendo su Secretario General y Presidente del Gobierno de la nación. Pero podríamos fijar nuestro dedo acusador, igualmente, en personajes como Carlos Fabra, Francisco Camps —que apenas se dio un respiro para autoproclamarse candidato a la presidencia de la comunidad valenciana cuando está metido en el follón que todos conocemos—, Jaume Matas, el Bigotes y hasta Curro Jiménez si así lo desean.
Sin embargo, ya les digo: mi único interés hoy era contrastar la postura de dos primeros ministros —la de "Deivid" frente a la de nuestro José Luis—, para hacer ver que el argumento de la "seguridad" no está reñido con el ahorro. Siempre y cuando, claro está, no se tenga espíritu caciquil.
Y voy concluyendo. ¿Ahorro, o populismo de Cameron? Se pregunta Eduardo Suárez en un artículo bastante acre y belicoso contra el premier británico publicado en El Mundo. Yo me paro a pensar un momento y llego a la conclusión de que nunca estamos conformes con nada: si gastan mucho los políticos, porque lo gastan; si no lo hacen, porque es populismo. En fin, Serafín.
Sea lo que fuere, y considerando que todo político lleva dentro un populista en potencia cuando le conviene electoralmente —¿hace falta recordar las reiteradas afirmaciones de Rodríguez Zapatero, asegurando que él nunca haría los recortes sociales que la derechona sí pondría en práctica si llegaba al poder?—, yo al menos, prefiero líderes políticos que, siquiera por razón de ese populismo, me ahorren algo de dinero como contribuyente. Si nuestro Presidente de Gobierno hubiera decidido dar ejemplo en este sentido, esos miles de euritos que cuesta poner en marcha los aviones militares que utilizó para sus "cositas" de partido se podrían haber invertido en otras cosas. Y otrosí digo de las desvergonzadas señorías del Parlamento europeo, que el pasado miércoles y con la situación que está viviendo la mayoría de los ciudadanos, rechazaron congelarse el sueldo y recortar sus privilegios. Pues bien, si lo hubieran hecho, aunque fuera por razones de populismo, es algo que yo habría agradecido. Y la mayoría de la gente seguro que también. Aunque luego, en su vida privada, se dediquen a vivir como Creso, Trimalción, o Berlusconi.
Que les vaya bien.






9 comentarios:
Alberich, aprovecho que Miss Cat ha amarrado a la Argos su magnífica entrada, para pasar a saludar y desearle, de nuevo, todo lo mejor.
Un abrazo, también, por supuesto, para Mime, en la distancia, éso sí.
En Francia, dimitió el primer ministro por sus vacaciones en Egipto pagadas por Moubarak.
Aquí, nuestros caciques locales viven sin complejos e impunidad, amigo mío.
Los socialistas, y más los andaluces, llevan años ejerciendo de caciques.
Se merecen una rotunda pérdida de votos. Un castigo severo en las urnas. Y ojalá así sea. A ver si con una estrepitosa derrota revisan a fondo su ideario -sectario y descontextualizado- social demócrata.
Si es que estaremos en el Siglo XXI, pero moralmente este país no suelta los tentáculos de lo peor del XVIII ni a hachazos.
Magnífica tu selección de Castelao, con su grafismo sintético y limpio, mucho antes de la pepla de la "línea clara" con la que nos atosigaron los teóricos del cómic, esos que se acomplejan de que les sigan gustando los buenos tebeos.
¡Querido Luigi! ¡Cuánto tiempo! ¿Qué tal Pequeño y el resto de la familia? Espero que bien.
Muchas gracias por su visita y un abrazo (en la distancia, claro).
Mime dice que también (que también en la distancia, vamos).
Querida Balsera: pero es que Francia -a pesar de sus cosas- es un país serio (debe ser por la grandeur y todo eso).
Tenga en cuenta, por otro lado, que mientras en Francia y en otros países europeos existen periódicos y semanarios como ese Pato encadenado, que se menciona en la noticia que usted nos enlaza, aquí tenemos otro tipo de publicaciones bien distintas, como el diario infantil Público, la gaceta socialista llamada El País, o esas hojas parroquiales que se unieron para publicar un editorial conjunto, con el objeto de apoyar al poder establecido (como ocurrió en Cataluña, recientemente). ¡Todo un ejemplo de libertad e independencia informativa!
Y así nos va, claro.
En cuanto al Cortijo "Las tres culturas" --otra falacia histórica montada para vivir del cuento--, ¿me cree si le digo que Javier Arenas va a conseguir mucho menos de lo que piensa (el pobre)? Ojalá me equivoque, pero todos los historiadores sabemos que la estructura de un sistema feudal --y el de Andalucía superaría brillantemente los requisitos que propuso Ganshof para hablar de dicho sistema--, resulta muy endogámico y difícilmente permeabilizable.
Ya veremos, aunque dudo que los domini o caciques andalusíes sufran el fortísimo correctivo que, de verdad, se merecen.
¡Hola Lindo! ¿Cómo estás?
Me alegra tu opinión sobre los dibujos de Castelao. Son magníficos y siempre me han admirado por esa cualidad de sencillez que destacas. Realmente extraordinarios y crónica privilegiada de una época bien importante de nuestra historia reciente. ¡Lástima que nuestro amigo tonteara con el tema de las nacioncitas (aunque fuera en su versión dulcificada, poética y culturalista del galleguismo)! Lo cual no desmerece, en absoluto, su trabajo. Y es que nadie puede ser perfecto.
Hace un tiempo, hablando con unos amigos del EMBL (Laboratorio de Biología Molecular de la Unión Europea) les decía que lo que tenían que investigar, en vez de los genes, eran los jones. Y que de eso en España tenemos en abundancia.
Eso que hace que , al igual que los celtíberos cuando Roma atacaba a la tribu de al lado, exclamaran ¡que se jodan!, sin reparar en que ellos eran los siguientes.
Eso que hace que la pareja semienterrada del cuadro de Goya, matándose a garrotazos nos sea tan familiar, en la época del IPhone, Internet, el multiculturalismo, el comercio global y vaya usted a saber cuantas pamplinas mas.
¿Donde está escondido eso que nos hace como somos, para bien o para mal?
Don Alberich:
Le pego a continuación lo que mi amigo Garikoitz Lindbergh opina sobre el asunto:
Por enésima vez, y para justificar la última de José Luis, alegan transparencia, rigor... y motivos de seguridad.
Vamos a ver. Para llegar a un avión, pongamos que de Iberia, José Luis no tendría que mezclarse con la plebe. Llegaría directamente al avión, como hacen sus ministros, subsecretarios, y muchísimos jetas más -y no sólo del PSOE- cuando les llevan en una furgoneta VIP y con los correspondientes "chaquetas rojas" de protocolo a su disposición para atenderles, lo cual nos cuesta una pasta.
Él llegaría en su Audi y rodeado de escoltas. La despedida en Asturias sería igual, él saldría el primero y no vería al populacho, que por otra parte ha pasado todo tipo de controles y scaneres para llegar al avión. Así que por la parte "tierra" no veo peligro alguno.
Si la cosa es ahorrar en billetes de sus escoltas, con llevar un par a bordo basta y sobra (el Principe o la Reina es lo que llevan), y el resto que le esperen allí como esperaron los suyos en BCN al alcalde de Sevilla, que tenemos una red trenes y de autopistas cojonuda. O acaso alguien cree que catorce escoltas y sus correspondientes coches blindados van apretaditos en el Falcon?
El problema que pueden alegar es en la parte "aire" del vuelo: un misil tierra-aire. Si yo estuviera en el pellejo de Rodríguez y me preocupara esa posibilidad no dudaría en volar con Iberia. Vuelos de Iberia hay muchos cada día (unos mil) y son todos iguales, lo cual complica bastante la vida a los malos del misil. Además Rodríguez estaría rodeado de entre 100 y 200 escudos humanos.
Pero si apareces dando el cante en un Falcon 900 del Ejército del Aire en el despegue o en la aproximación (única parte del vuelo donde un misil podría derribarte), pues tienes muchas más papeletas, ya que de esos sólo hay uno y a ese le están esperando. Además sólo tienes siete u ocho escudos humanos y la mitad de ellos son policías y militares, a quienes los malos les tienen mucha manía.
Eso en cuanto a los viajes de negocios de José Luis. En cuanto a los de placer, y por si quiere tomar nota, nos enteramos de que Tony Blair y familia se iban de vacaciones en un vuelo charter cuando el Jumbo en el que viajaba abortó un despegue en Miami, que si no ni nos enteramos.
No se si me explico.
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