miércoles 6 de abril de 2011

¿Soberanismo...? Lo justo


EL pasado 9 de julio planteaba yo en este mismo blog una solución ucrónica (y utópica) al problema que tiene planteado España con esa parte de sus nacionalismos que son separatistas pero sólo a ratos (y según la conveniencia de las circunstancias). Consistía ésta en la aplicación de una nueva figura jurídica, que podría denominarse "repudio provincial", por la cual un Estado cualquiera estaría capacitado para deshacerse de una parte de su territorio, desgajándolo y renunciando a él de manera solemne y formal. No voy a repetir aquí todos los detalles de la propuesta, de manera que remito a la entrada correspondiente.

Hice esta propuesta pensando, básicamente, en aquellos nacionalismos que sin ser real y decididamente soberanistas —CiU, una buena parte del PNV—, utilizan de manera permanente la amenaza de la secesión como instrumento para presionar a los diferentes gobiernos de España que en el tiempo democrático han sido. Así pues, la concebía básicamente como una especie de órdago que habría que lanzar, de manera valiente y decidida, para cogerles con el paso cambiado y obligarles a retratarse ante su propio electorado y el conjunto de los españoles.

Pues bien, después de leer las últimas noticias relativas al próximo debate soberanista que se va a celebrar en el Parlamento autonómico catalán, mi impresión de que hace falta actuar enérgicamente contra esos nacionalismos no ha hecho más que reafirmarse. Viene esto a propósito de la norma  que el grupo Solidaritat Catalana per la Independència, liderado por Joan Laporta, ha presentado para su debate en la cámara legislativa catalana, relativa al proceso que habría de seguirse en caso de declararse la independencia de Cataluña. Una propuesta que ha sido admitida a trámite por la Mesa del Parlament —en la que CiU tiene la mayoría— y que debería materializarse en una ley cuyas fases transcribo directamente del resumen que ha hecho el diario El País:
«La ley marca los pasos que Cataluña debe seguir hasta proclamar la independencia: faculta a la Generalitat para que negocie su estatus internacional; establece una asamblea de representantes que trabajará para declarar la soberanía; y culmina el proceso en una proclamación solemne de la independencia».
Todo ello, como ven, en absoluta soledad, como si no existiera un Estado llamado España y una serie de normas y leyes fundamentales (entre ellas la Constitución) que prohíben, precisamente, lo que este ley peregrina quiere regular. Es decir: una especie de "ellos se lo guisan, ellos se lo comen" que no tendrá validez jurídica, ciertamente, pero cuyo valor simbólico es evidente. Razón por la cual el Gobierno Central debería interponer un recurso para impedir que dicho debate se produjera en el Parlamento catalán.

Pero lo peor de todo no es lo que viene de partidos como Solidaritat o Esquerra —cuyos objetivos ya conocemos todos—, sino de la calculada ambigüedad con que los líderes de CiU están actuando en todo este asunto. Y es que si hace una semana Artur Mas votó secretamente a favor de la independencia en uno de los referendos ilegales que se están celebrando en diferentes ciudades catalanas —como ha ocurrido también con algunos otros miembros de su gobierno—, ahora afirma de manera abierta que no apoyará la propuesta del partido liderado por Laporta. Es decir: que en lo privado hace una cosa y públicamente otra bien distinta.

Este cinismo y la paradoja que se deriva de la doble moral puesta en práctica por los líderes de Convergència con el tema soberanista no es nuevo, ni mucho menos, y ha sido denunciado, incluso, por Durán i Lleida, líder de Uniò y socio de Mas en el Parlamento y el gobierno catalanes.

Y es que, efectivamente, ¿puede haber prueba más irrefutable de lo que el secesionismo es para una buena parte de los nacionalistas, y de la calculada ambigüedad que se oculta tras su defensa? ¿No ha llegado el momento de coger el toro por los cuernos y poner a estos falsos independentisatas delante del espejo para exigirles una posición clara, definitoria y definitiva? Lo digo, más que nada, por ir desbrozando el terreno e ir poniendo a cada uno en su lugar.

12 comentarios:

Carmen Quirós dijo...

Totalmente de acuerdo. ¿Dónde hay que firmar la petición de esa norma al Congreso? Firmaría de mil amores. ¡Harta estoy de estos paletos!

Alberich el Negro dijo...

Hola Carmen, bienvenida de nuevo al Nibelheim I (que, todo sea dicho, tengo bastante abandonado).

Si mi amiga Balsera estuviera aquí seguro que me echaba la bronca por lanzar este tipo de propuestas ("repudio provincial" y todo eso). De hecho, ya lo hizo la otra vez que escribí sobre el mismo tema.

Y no dudo que pueda tener razón a la hora de reprocharme mis ocurrencias. Pero, de verdad, es que ya estoy tan harto del victimismo nacionalista que he terminado inclinándome por la solución más radical y aséptica: amputación del miembro gangrenado y listo. Lo mejor para evitar una muerte por "septicemia soberanista".

¿Significa esto una rendición por mi parte? Bueno, quizá sí. Pero no sería demasiado diferente a la que ha protagonizado mi admirado Albert Boadella. Y parece que para su salud mental ha sido una decisión de lo más tonificante y acertada...

Creo que todos ganaríamos si nos desprendiéramos de esos miembros purulentos e infectados que son las comunidades (provincias) nacionalistas. Si es que no se echaban atrás cuando vieran que la cosa iba en serio (que, me temo, sería lo que iba a ocurrir).

Un abrazo.

gorkataplines dijo...

Don Alberich. Dichosos los ojos!

En este asunto se me hace muy difícil decidir qué haría yo si estuviera en mi mano tomar esa decisión.

Soy un "vasco de la diáspora". Me considero expulsado de mi tierra, al igual que fue expulsada la mitad de mi familia. Pude volver y no lo hice principalmente porque no quería educar a mis hijos en medio de un estercolero y rodeados de una sociedad cobarde y enferma. La otra mitad de mi familia y muchos de mis mejores amigos siguen en Vascongadas -a donde yo no pienso volver mientras no haya libertad, es decir, no en esta reencarnación-. No quiero ni pensar qué les pasaría a todos ellos si los nacionalistas se hicieran con el cortijo definitivamente, pero estoy seguro de que a aquellos que siguieran negándose a pasar por el aro no les pasaría nada bueno. Igual que no le pasaría nada bueno a los catalanes no nacionalistas, entre los que tengo algunos buenos amigos que están muy angustiados con el panorama.

Creo que aunque me niego a volver no soy un cobarde, pues he vuelto muchas veces para dar la cara, y más de una vez han estado a punto de rompérmela, créame. Pero para mi ha sido la más profunda de las decepciones el ver que aún dando la cara por aquellos que al vivir en pleno territorio comanche estaban en una posición más difícil que la mía, la única reacción que han tenido ha sido la postura del avestruz.

Así las cosas, lo que me pide el cuerpo es más o menos lo que dice usted y lo que podemos definir en términos rigurosamente jurídicos como MANDARLES A TOMAR POR SACO... y que con su pan se lo coman, pero no con el nuestro.

Pero, créame, que tengo que pensar en mi familia y en la poca gente que aún resiste y que cada vez está más sola, pues realmente sería abandonarles a su suerte en mitad de un estanque lleno de cocodrilos.

En cualquier caso quizá habría que empezar a plantearse seriamente en aplicar en este triste país algo muy parecido a la Clarity Law, como hicieron en Canadá, y enterrar este asunto definitivamente, porque lo que está claro es que así no podemos seguir ni un minuto más.

candela dijo...

Bien, Gorka ha dicho algo importante en todo este delirio, no se puede abandonar a su suerte a la gente que resiste en el estanque de los cocodrilos.
Es el único argumento para no firmar por la secesión desde aquí, desde los no secesionistas. Fuera de ello, estoy con Boadella.

Lo que resulta tremendo (a estas alturas) es que la maquinación simbólica (y al cambio en moneda contante y sonante) no haya tenido una respuesta simbólica a la altura de la impostura victimista.

Hay suficientes autores y datos como para dotarla de fuerza argumental.
Claro, que para añadir al argumento la fuerza emocional del símbolo, hay que trajinar con las emociones.

En este punto, siempre pienso en Benjamíngrullo y su reivindicación del relato alternativo...

Un enorme abrazo a los habitantes del Nibelheim.

Alberich el Negro dijo...

A tomar por culo, Gorka, a tomar por culo. Eso era, exactamente, en lo que yo estaba pensando (e imagino que usted también, aunque su buena educación le ha impedido decirlo claramente).

Le doy la bienvenida, de nuevo, a este Nibelheim que tengo un tanto abandonado y le confieso que no deja de tener razón en lo que dice: ¿qué hacemos con los que viviendo allí, no son como "ellos"? ¿Los dejamos abandonados a su suerte?

Ésa fue, más o menos, la discusión que tuve con Balsera la otra vez que hablé de esta salida al problema de los nacionalismos, y reconozco que no dejan ustedes de tener razón. ¡¡¡Pero es que estoy tan, tan harto de tanto chantaje y comedieta...!!!

De todas formas, no tomen demasiado en serio mis pataletas: soy realista y sé que esa solución es inviable de todo punto (legal, política, éticamente, etc.). Aunque si vuelven a leer el final de mi contestación a Carmen Quirós comprobarán que yo me echaría el farol porque sé que casi seguro ganábamos la mano (el caso concreto de CiU que comento en la entrada así lo demuestra).
De todas formas, consideren mi propuesta como una pataleta y, ante todo, como una suerte de recurso literario para poner sobre el tapete una cuestión que es necesario solucionar para siempre: ha llegado la hora de tomar alguna medida drástica y definitiva para acabar con este chantaje (que, como se ve, no es más que una pura comedia). Y es que ya ni siquiera se molestan en disimular, pues el sistema está tan bien engrasado que casi funciona solo.

Un abrazo, amigo Gorka.

Alberich el Negro dijo...

Mi querida Luz del Nibelheim...

Como puede ver, ya la he contestado -en buena medida- con la respuesta a nuestro Gorka.

Muchas gracias por su afectuoso abrazo (que recogemos encantados).

balsera dijo...

Hoy no le echaré ninguna bronca, querido Alberich. Sigo pensando que es una propuesta visceral sin futuro.

Siguiendo el razonamiento de Gorka permítame decirle que esa misma sensación sentía yo cuando, desde el autoexilio en Francia, durante la dictadura, visitaba España.

De no ser por mi afecto y lealtad a mis padres, hoy, seguiría viviendo en París. Sin embargo, nunca se me ocurrió pensar que les den por c.... a todos los españoles. Y vino la transición, la Constitución y las elecciones libres.

Yo, también me largué de Cataluña. Aquí, en Balears, más de lo mismo; con el agravante que para los isleños "soy catalana" y me tratan como tal y no, como lo que soy, una ciudadana española. En resumidas cuentas: una extranjera en su misma patria. Puede imaginarse mi grado de hastío. ¿No?

Le aseguro que tengo muchos motivos para mandarlos a todos estos nacionalistas al quinto coño. Pero no puedo. Así que busco un partido nacional y valiente que les pare los pies pero ¡YA! que se me acaba el tiempo. De lo contrario, volveré a Francia a gozar de una merecida jubilación dentro de 9 años :) Mientras tanto, sobrevivir con dignidad y dando la cara.

Besos

balsera dijo...

PD: sería mi prejubilación que aún soy joven.

Alberich el Negro dijo...

Balserilla de mis entretelas... Conste, para empezar, que yo nunca he pensado en que dieran por culo a quienes no comulgan con el programa nacionalista, aunque lo sufran a su pesar.

Siempre los he tenido muy en cuenta (a la postre, la mayoría de ellos son víctimas del sistema identitario, salvo aquéllos que buscan mimetizarse en él, como denuncia a menudo Benjamingrullo). Y si recuerda bien, la primera vez que dejé caer esta propuesta --y a ella me refiero en esta última entrada--, ya tenía en mi pensamiento a todas aquellas personas en las que tanto Gorka como usted están pensando. Y también expuse cómo debería tratárselas, para que todos los que quisieran encontrasen su lugar (y una vida de futuro) en esa "nueva España", libre de nacionalistas y de soplagaitas identitarios.

Como he dicho en mi anterior comentario, y reitero ahora, mi idea sobre el "repudio provincial" es un calentón, una especie de recurso al pataleo, pues ya sé también que resulta impracticable como fórmula. Aunque estoy seguro de que si lanzásemos el órdago y jugáramos hasta el final de la partida, la terminábamos ganando.

Por cierto: no estaba yo pensando en ese "quinto coño" para mandar a los que son como Mas y de(más).

En cuanto a lo de su prejubilación, ¿qué quiere que le diga? Es usted una coqueta...

balsera dijo...

Aunque estoy seguro de que si lanzásemos el órdago y jugáramos hasta el final de la partida, la terminábamos ganando.

Eso mismo creo yo.

Por cierto: no estaba yo pensando en ese "quinto coño" para mandar a los que son como Mas y de(más).

Yo tampoco. Aunque como está rotulado en castellano seguro que ya les provoca urticaria y no digo dónde ;)

Je,je,je un poquito pero no se lo diga a nadie, eh.

balsera dijo...

El 82% de los barceloneses han dicho NO a la independencia. A ver qué hacen los partidos no nacionalistas en esta región. A ellos debemos darles caña para que interpreten y respete la voluntad popular no independentista.

Que tenga una linda semana.

balsera dijo...

Claro que con este grado de colaboracionismo sindical no resulta nada fácil.

Un saludo.