lunes 23 de mayo de 2011

Elecciones "generales" agridulces


BUENO, pues han pasado las elecciones autonómicas y municipales, y el resultado, como era de esperar, ha supuesto una auténtica debacle para el Partido Socialista Obrero Español. Más de dos millones de votos de diferencia le ha sacado el que aún sigue siendo principal partido de la oposición, habiendo sido la fuerza política ganadora en 13 de las 15 comunidades y ciudades autónomas donde ayer se celebraron elecciones (pues ya sabemos que las nacioncitas de Galicia, Vascongadas, Cataluña y Andalucía van por su cuenta y llevan su propio ritmo, como los osos panda). Los candidatos populares gobernarán en 11 de esas comunidades (incluyendo las ciudades de Ceuta y Melilla). Con razón titula hoy uno de esos periódicos gratuitos que se reparten a los viajeros en la entrada del Metro: «El PP quita al PSOE casi todo su poder local y autonómico». Y es que, en efecto, si exceptuamos Aragón —donde los socialistas podrán seguir al frente del Ejecutivo con el apoyo de IU— y Extremadura —que por un solo escaño no ha caído del lado del PP—, todas las demás comunidades que concurrían a estas elecciones autonómicas y municipales estarán gobernadas por políticos populares.

El mapa electoral autonómico tras las elecciones
(según el número de votos de cada partido)

Aún así, creo que el desastre ha sido menor de lo que se merecería el PSOE por todo lo que ha hecho —o ha contribuido a hacer— en estos años de nefasto zetaperismo. En cualquier caso, al reflexionar sobre los resultados electorales obtenidos me digo que no desearía estar en la piel de Rodríguez Zapatero por nada del mundo. Y pienso también en el lugar en que muchos socialistas querrían poner al que ha sido su líder hasta la fecha. Un líder que, evidentemente, no sólo está amortizado, sino me atrevería a decir que aniquilado por completo. Ignoro si en la sede de Ferraz, o en algún otro lugar destacable, los socialistas tienen un panteón de "socialistas ilustres", o algo similar a esas galerías con retratos de miembros eximios o de honor que ornan muchas sedes de instituciones públicas y privadas (ministerios, rectorados, ateneos, etc.). Si así fuera, al reflexionar sobre los resultados electorales —que ahora glosaré por encima—, no hago más que preguntarme qué lugar debería ocupar el cuadro de José Luis, responsable último de esta catástrofe electoral sin precedentes. Incluso dudo si debería colgar, siquiera, de alguna pared, o si más bien sería mejor que fuera encerrado bajo llave en un cuarto oscuro, tal y como ocurrió con el retrato que le pintaran a Dorian Gray.

Y es que, por más que el actual Secretario General del PSOE se haya empeñado en recordar en los días pasados que estas elecciones no eran ningún tipo de refrendo para las generales que han de venir, lo cierto es que todo el mundo ha hecho una lectura en esa dirección: lo ocurrido ayer es sólo un adelanto de lo que puede acontecer el próximo mes de marzo (si es que no se adelantan los comicios generales). Y que esto es así lo demuestra el hecho de que el propio José Luis apareciera haciendo su particular balance ayer por la noche, a pesar de que, en principio, no estaba prevista su intervención.

Es indudable que el triunfador más visible de la velada —por número de votos y de cargos electos— ha sido el Partido Popular, en general, y Mariano Rajoy en particular (que ya se ve como futuro Presidente del Gobierno). Y esto es así no sólo por el aplastante refrendo que sus candidatos han obtenido en las comunidades más representativas del "poder popular" —Castilla y León, Valencia, Murcia, La Rioja, Madrid (este último caso es muy importante, merced a la significancia política y económica de la que, actualmente, es el motor de España)—, sino por el valor simbólico de otras victorias que se producen por vez primera. Pienso en el ayuntamiento de Sevilla, por ejemplo, pero fundamentalmente en Castilla-La Mancha, feudo tradicional del PSOE, que ha pasado a manos populares por obra y gracia de María Dolores de Cospedal (dirigente que va a salir muy reforzada desde el punto de vista político). El resultado, nada espectacular —el PP gana sólo por un escaño— pero muy valioso, sienta un precedente importantísimo y va a dar gran fuerza moral a Rajoy y a su equipo. Y es que, ¡ni siquiera Aznar consiguió algo así! Es lógico, por tanto, que la lectura de los líderes populares se haga en clave preferiblemente "nacional", pues es lo que les interesa, y además ayuda a ir preparando emocionalmente el terreno para las próximas elecciones generales. Comicios que el presidente Rodríguez Zapatero no deja de repetir que convocará en la fecha prevista —esto es, en marzo del 2012—, pero que un servidor está convencido de que tendrá que adelantar, forzado por las circunstancias y por la presión de los barones y líderes socialistas.

 
Evolución del voto en la importante Comunidad de Madrid entre las anteriores
elecciones autonómicas y locales y las celebradas ayer domingo

El caso de Izquierda Unida es algo contradictorio —como casi todo en esta coalición—, pues ha experimentado un incremento en número de votos, pero ha perdido algunas ciudades muy emblemáticas, como Seseña (Toledo) y Córdoba (única capital de provincia en la que gobernaba). Lo cierto es que la formación comunista tenía ganado a pulso este ascenso, pues lleva representando el papel de "farolillo" rojo de la competición electoral desde hace muchos años, quedando como mero comparsa del PSOE. Y tal es el papel que, al parecer y por causa de la injusta Ley d'Hondt que padecemos, volverá a jugar otra vez en algunos lugares, donde se postula como fuerza política secundaria —aunque decisiva— para dar el poder a los socialistas. Es lo que ocurrirá, sobre todo, en las comunidades de Aragón y Extremadura y en algunas ciudades como Zaragoza, Tarragona o Segovia. Cabe la posibilidad de que buena parte del voto de los ya conocidos como "indignados" —esto es, los miembros y seguidores del movimiento que se inició el 15 de mayo— haya ido a parar, precisamente, a la formación comunista. Eso es lo que esperaban los líderes de IU, aunque desde luego no parece que hayan sido tantos como ellos pretendían en un principio, cuando se iniciaron las protestas preelectorales.

En un lugar tan victorioso como el del PP, pero con una visibilidad infinitamente menor, se hallan otros dos partidos que pueden considerarse, con toda razón, los auténticos ganadores de la jornada. Y es que, lejos de sufrir castigo alguno —como sí le ha ocurrido a los populares en muchas ciudades españolas y a IU por contagio del "efecto PSOE"— no han hecho sino ganar escaños.

El primero de ellos, que sólo ha ganado en estas elecciones, es Unión, Progreso y Democracia, la joven formación política liderada por Rosa Díez. Su caso resulta, aún, más meritorio que el de IU, puesto que UPyD ha carecido por completo de cualquier cobertura mediática que pudiera servir de apoyo a sus candidatos (ventaja de la que, por el contrario, sí han disfrutado los muchachos de Cayo Lara). La presencia del partido magenta en 94 municipios con 152 concejales (entre los que se cuenta una alcaldía), así como en la Asamblea de Madrid (8 diputados), dan cancha a la vocación nacional con que nació este partido —circunstancia que fue oportunamente recordada por Rosa Díez en su intervención de ayer glosando los resultados— y abren la puerta a un sueño que algunos tenemos, aunque sea difícil de cumplir: la posibilidad de que en las próximas elecciones generales UPyD llegue a contar con el apoyo suficiente como para convertirse en un partido bisagra dentro del Congreso de los Diputados, quitándole la llave de la gobernabilidad a los nacionalistas de CiU y del PNV. Nada sería mejor para los intereses generales de España. Eso, claro y la reforma inmediata de la ley electoral.


Esta última reivindicación me lleva a pensar en los seguidores del movimiento 15-M, que han manifestado su intención de no diluirse tras las elecciones y de seguir presionando para hacerse oír. Conviene recordar que una de sus principales reivindicaciones ha sido, precisamente, la de reformar la ley electoral. Y después del fenómeno que han protagonizado en toda España, me pregunto si el PP —vencedor en estas elecciones y seguramente también en las próximas generales— podrá ignorar dicha exigencia y el malestar que se ha dejado sentir durante estos días de protesta ilegal. Lo cual me hace estar esperanzado, pensando en la posibilidad de que llevado por el interés de España y no por el suyo propio —así como por la aparición en el panorama político de otra formaciones de ámbito nacional como UPyD—, el Partido Popular quizá tenga el suficiente coraje y asuma una medida que, estoy convencido, sería el principio del fin de la mayoría de nuestros problemas.

Pero hay quien ha ganado aún más con estas elecciones autonómicas y locales. Me refiero, claro está, a la formación proetarra Bildu, que ha sido el sexto partido político más votado en toda España (con el 1,39%), al haber obtenido más de 300.000 votos (276.134 en Vascongadas y 42.295 en Navarra), alcanzando una representatividad que se ha materializado en 88 alcaldías, 1.138 concejales y 7 diputados en el parlamento navarro, y colocándose como segunda fuerza política más votada en Vascongadas, por detrás del PNV (325.968). La coalición heredera de Batasuna no sólo ha ganado en San Sebastián, superando al PSE, y ha quedado en segundo lugar en Bilbao, por detrás del PNV, sino que ha obtenido una importante participación en Navarra, haciendo más factible la posibilidad de conseguir uno de los sueños del nacionalismo vasco: la unión de Navarra y Vascongadas. En fin, Serafín. Con todo ello, el mito de que la izquierda proetarra se hallaba anclada sobre todo a la Vasconia profunda y rural salta por los aires y abre un panorama de lo más desesperanzador, al mostrarnos varias cosas:
1ª) Que la sociedad vasca (y también la navarra, a lo que parece) están claramente enfermas, pues sólo desde esa óptica puede explicarse que, tras cincuenta años de terrorismo, siga habiendo una mayoría nacionalista y, sobre todo, gente que a la menor oportunidad apoya a quienes plantean un proyecto político levantado sobre cerca de mil asesinatos.

2ª) Que se ha retrocedido casi quince o veinte años en la lucha antiterrorista, colocándonos nuevamente en la situación previa al Acuerdo por las libertades y contra el terrorismo (o Pacto Antiterrorista) que dio lugar al nacimiento de la Ley de Partidos (vulnerada por el PSOE de Rodríguez Zapatero y que tan buenos resultados dio). Pues no podemos obviar que la nefasta sentencia política del Tribunal Constitucional —instancia judicial absolutamente desprestigiada y al servicio del partido político en el poder— sienta un grave precedente, al otorgar una legitimidad letal al proyecto político de ETA. Además, en la práctica complica de manera extraordinaria la posibilidad de dar marcha atrás y de actuar contra los concejales de Bildu, en caso de que sus miembros apoyaran explícitamente a ETA o no condenaran posibles acciones terroristas, por cuanto dudo que fuera aceptable para cualquier tribunal internacional —y tal sería al que acudirían los proetarras— el hecho de que candidatos electos quedaran suspendidos por dicha ley. También resultaría complicado explicar a la opinión pública europea y a sus gobiernos que se iba a ilegalizar un partido que, previamente, había sido autorizado para concurrir a las elecciones por el más alto tribunal español. En todo caso, si eso ocurriera, lo que terminaría discutiéndose es la validez de nuestra democracia. Esta es la situación en que nos ha colocado Rodríguez Zapatero con su política apaciguadora y pactista con el terrorismo. Y es que no cabe duda que tras los victoriosos e inapelables resultados de Bildu —cuya desesperación por poder concurrir a las elecciones era tan grande como la necesidad que ETA tiene de hacerse con dinero— la verdadera triunfadora ha sido la banda de asesinos nacionalistas y sus tesis separatistas. El PSOE, sin embargo, pese a haberles dado la acariciada posibilidad ha salido claramente perjudicado. Pero ya sabemos que el síndrome de Estocolmo funciona especialmente bien entre los líderes socialistas. Y desde que está Rodríguez Zapatero, no sólo entre algunos socialistas vascos.

3ª) Es también claro que ETA va a disponer otra vez de dinero con el que poder reorganizarse para seguir con su actividad criminal. Pero la única opción que nos queda ya es confiar en que ésta no se materialice bajo la forma de ningún otro asesinato. Estoy convencido de que si no hubiera sido por el clima de pre-independentismo que la era ZP ha favorecido en Cataluña y Vascongadas —a través de sobredimensionar el separatismo, merced al Estatuto de Cataluña o a la alianza y colaboración del PSOE con las fuerzas independentisatas—, y si el gobierno de Rodríguez Zapatero no hubiera alimentado las expectativas y la legitimidad de Bildu y de sus electores —a través de su ambigua y calculada actuación y del claudicante comportamiento del Constitucional ante la estrategia del Ejecutivo (perfectamente definida en las últimas actas incautadas a ETA)—, la coalición proetarra seguramente no habría obtenido unos resultados tan espectaculares como preocupantes. En las conciencias del Presidente del Gobierno, de Rubalcaba, de Eguiguren y de López quedarán estos resultados electorales de la formación proetarra —los mejores de toda su historia—, así como cualquier acción que pudiera derivarse de esta legitimación política y el escupitajo que ambas situaciones han significado para las víctimas del terrorismo. Aunque ignoro si pesará algo en ellos pues, al contrario que Rodion Raskolnikov, dudo que los políticos socialistas mencionados tengan conciencia. En todo caso, lo ocurrido con Bildu es una terrible y costosa factura que todos los españoles partidarios de la Constitución y de la democracia deberíamos pasar al Partido Socialista en los años venideros. Por dignidad y, sobre todo, por justicia.

Exultantes tras las elecciones; ¡y no es para menos!

Lo ocurrido ayer es el reflejo de la sinrazón que el Zetaperismo ha traído a la vida política española. Sólo un presidente como José Luis Rodríguez Zapatero —tan sectario en su tarea de gobierno como representante de lo peor de la izquierda española— podía colocar a un partido que tradicionalmente ha tenido una base electoral tan sólida y amplia como el PSOE al borde del colapso. Y es que, en ningún lugar de España han conseguido los socialistas situarse por encima del 30% de los votos. Es el precio lógico a pagar por una política revanchista que ha estado guiada exclusivamente por lo ideológico; la prenda que "todos" los socialistas habrán de pechar ahora por haber apoyado de manera explícita a Zapatero o por haberle dejado hacer con total libertad, sin pensar en un futuro político que terminaría haciéndose presente y que se avecinaba bien negro. Gracias a ZP el PSOE ha quedado totalmente destruido, arrasado, devastado hasta sus fundamentos. Es indudable que después de este 22 de mayo tiene que iniciarse una nueva etapa. No bastará con unas primarias y algo de propaganda mediática para seguir adelante, haciendo borrón y cuenta nueva. Deberá producirse una verdadera catársis y una auténtica "refundación". Y así, como la mítica Ave Fénix, el PSOE tendrá que resurgir de las cenizas en que lo ha convertido su actual Secretario General. Tan profundo ha sido el daño que Rodríguez Zapatero ha infligido a su partido.

Y voy concluyendo. El zetaperismo o zapaterismo, como ustedes prefieran, pasará a la historia por una serie de récords, a cada cual más terrible para España y sus habitantes. Entre ellos podríamos mencionar el haber recrudecido con su calculada inacción —a causa de los intereses electorales— las consecuencias de una crisis económica que todo el mundo anunció con suficiente antelación; haber producido el mayor índice de paro de nuestra historia; haber favorecido con su nefasta política económica —hecha de medidas inconsecuentes, despilfarradoras y demagógicas— la mayor destrucción de pequeñas y medianas empresas de nuestra historia económica, aniquilando nuestro ya endémicamente pobre tejido industrial y la consiguiente competitividad; haber beneficiado a una banca responsable principal de la crisis —que arremete contra el sector público siempre que tiene ocasión, pero que no duda en beneficiarse del dinero de todos para sanearse— en detrimento de los ciudadanos, sobre los que se ha repercutido todo el peso de las reformas; haber dado alas a los nacionalismos separatistas cuando se prometió que iba a ocurrir todo lo contrario; haber sido la época en que más protagonismo político se le ha concedido a la banda terrorista ETA, hasta constituirla en interlocutor válido de unas negociaciones que han girado en torno a todas las exigencias de esa organización; haber despertado el espíritu guerracivilista, al fomentar el sectarismo revanchista, al sembrar dudas sobre la legitimidad del régimen surgido de la Transición y al intentar vincular a la actual derecha democrática con el ya periclitado Franquismo (del que sólo parecen acordarse las izquierdas más sectarias de nuestro país, como la zetaperista); haber llevado a la práctica el más cruel y radical recorte de derechos sociales que se ha producido en España, materializado en la bajada del sueldo de los empleados públicos y en la congelación de las pensiones (esto último vulnerando una ley que obligaba a su actualización); haber elevado a la categoría de "derecho" lo que no es sino el asesinato de criaturas inocentes, despenalizando un aborto que sólo estaba permitido excepcionalmente en cuatro supuestos muy concretos; haber llevado a la práctica una serie de importantes reformas sociales sin el consenso necesario para estos casos, etc.

El balance, creo yo, no puede ser más demoledor. Pero sus resultados enseguida empezarán a ser minimizados, ya lo verán ustedes, pues los socialistas están convencidos de que nacieron sin pecado original y que tienen el monopolio de la superioridad moral. Con esos mimbres todo es posible para ellos. Incluso olvidarse prontito del resultado de estas últimas elecciones (que no eran "generales", pero como si lo fueran).

5 comentarios:

Anónimo dijo...

magnífica entrada.

Alberich el Negro dijo...

Muchas gracias, amigo Anónimo. Y gracias también por la visita.

Un saludo cordial.

gorkataplines dijo...

A mi los del TC y Bildu me han dejado sin votar. Fui el primero del pueblo donde vivo en solicitar el voto por correo, como hago siempre, pero el retraso en legalizar a Bildu hizo que las papeletas se imprimieran tarde y llegaran a mi casa cuando yo estaba de viaje. Así pues, muchas gracias al TC, y a BIldu, y ya puestos a su puta madre, con perdón.

En cualquier caso hubiera votado sólo en las municipales de mi pueblo vascongado (no había autonómicas) y por descontado que hubiera votado al PP. Y es que allí los experimentos los hacemos con gaseosa y los quinientos y pico votos de UPyD ha ido directamente a la basura. El PSE se ha hundido y el PP se ha mantenido. Así las cosas, tendremos alcalde del PNV o, peor aún, de BIldu.

Muchas gracias, Rodríguez. Te van a echar los tuyos, pero estate tranquilo, que algunos vascos no te olvidaremos nunca.

Alberich el Negro dijo...

Hola GORKA. Lamento, de verdad, lo que me dice de su voto por correo, pues en el caso de los pueblos y ciudadas vascos cada voto constitucionalista vale su peso en oro.

He de reconocer que siempre que hablo de este tema con alguno de ustedes me siento incómodo, como algo deslegitimado, pues reconozco que no es lo mismo vivir y opinar (o viceversa) estando en la opresora capital del Estado, que en uno de los risueños, "libres", "incontaminados" y milenarios pueblos de la Vasconia, donde quienes defienden la Constitución se juegan la vida. Aunque, ciertamente, todos seamos potenciales víctimas de los asesinos nacionalistas. Pero claro, no es igual ver las cosas a través de los periódicos, los telediarios y el cruce de opiniones con gente como usted, que yendo a votar bajo la atenta mirada de los ocagarris, nuevamente legalizados por los seis jueces del Constitucional (ninguno de los cuales, por cierto, vivirá en Vasconia).

Es cierto que, con nuestra actual ley electoral, sólo en lugares grandes como Madrid se puede uno permitir el lujo de hacer esos "experimentos" de que habla usted con algo más que con gaseosa; en concreto dando el voto a UPyD y confiando que en las próximas elecciones sea posible también extenderlos a otras poblaciones más pequeñas. No obstante, entiendo perfectamente que en casos como el suyo --y el de otros muchos ciudadanos vascos-- quieran ser todo lo posibilistas que se pueda. Y si allí la "libertad" sólo puede llegar de la mano del PSE o del PP --como se ha demostrado desde las últimas elecciones autonómicas--, pues está claro hacia dónde tiene que ir el voto de los constitucionalistas (a unir fuerzas, vamos). Yo, desde luego, creo que habría hecho igual que usted, con el objetivo de dar más fuerza a los partidos constitucionalistas que allí tienen posibilidades de obtener representación política.

En fin, Gorka, espero fervientemente que en su pueblo no salga como alcalde el candidato de Bildu.

Un abrazo.

gorkataplines dijo...

Desgraciadamente, Don Alberich, ni siquiera votar a ESTE PSE es ya una opción de libertad. Y así les ha ido a Odón y compañía.

Mi mujer se ha presentado en un pueblecito en pleno territorio comanche para rellenar la lista, a petición del PP. Pues bien, Bildu el PNV se repartirán todos los concejales... y mi mujer ha sacado 5 votos. El PSE no se presentaba.

Al menos hay 5 ciudadanos vascos que estarán escondidos debajo de las piedras pero que han podido votar una "opción de libertad", como dice usted.