lunes 30 de mayo de 2011

Haciendo el Don Tancredo


LA medida real de cómo estamos, del grado de suma postración en que se halla nuestra maltratada democracia, del nivel de descomposición al que ha llegado el edificio institucional en el que decidimos vivir todos los españoles a partir del año 1978 nos la dio el aquelarre socialista que se reunió, el pasado sábado, en la calle Ferraz. Allí, los dirigentes de un partido politico absolutamente descompuesto y castigado por el voto de los ciudadanos decidieron responder a las exigencias de cambio que se les hizo el pasado 22 de mayo nombrando como líder principal de dicho partido a alguien que, según propia confesión, lleva metido en política ¡¡37 años!! A una hombre que fue ministro y portavoz de los gobiernos socialistas que organizaron la guerra sucia y los GAL; a un individuo que estuvo detrás del quebrantamiento de la jornada de reflexión electoral durante las elecciones de 2004; a un personaje, en fin, cuya responsabilidad por el chivatazo a ETA en el Bar Faisán me parece indiscutible —negar esto es desconocer el principio de funcionamiento jerárquico que rige en política y en el Ministerio del Interior—, por más que no existan pruebas palpables de esa responsabilidad (al menos por el momento). Es decir, la respuesta que el PSOE ha dado a las exigencias de cambio y regeneración que se han estado agitando durante todos estos días —y que, por lo visto, van a continuar— ha sido ofrecer más de lo mismo. ¿No quieres caldo? ¡Pues toma dos tazas!, podríamos decir, utilizando la popular expresión. Porque, efectivamente, si hay un político español que represente mejor que cualquier otro el stablishment contra el que la sociedad ha empezado a gritar bien alto al tiempo que lo cuestionaba ése es, precisamente, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Y yo me pregunto: ¿es ésa la voluntad de cambio y de renovación que el PSOE puede proponer a los ciudadanos? ¿Ésa es toda la catarsis o "refundación" que está dispuesto a realizar un partido que ha sido triturado por los resultados de las últimas elecciones autonómicas y locales?

Y conste que el PP no ha respondido mucho mejor a las exigencias planteadas; de hecho, ya se ha oído por ahí declarar a sus líderes que no piensan reformar la ley electoral si llegan al Gobierno de la nación (despreciando, así, una de las reivindicaciones principales de los "indignados" oficiales y de quienes también lo estamos, aunque no acampemos en Sol). Pero como es el partido que ha salido triunfante y vencedor de las elecciones pues ahora mismo se puede permitir el lujo de desoír unas quejas que se disimulan entre tanto grito de triunfo y victoria.

Ya he dicho en algún comentario anterior que mis simpatías por el movimiento 15-M —la llamada un tanto rimbobantemente Spanish Revolution— desaparecieron, en buena medida, cuando sus propulsores decidieron vulnerar la ley, desobedeciendo las disposiciones de los órganos encargados de hacerla cumplir. Pero ello no significa que un servidor no siga estando de acuerdo con la mayoría de sus reivindicaciones (reforma de la ley electoral, regeneración de la democracia y de los partidos políticos, separación de los tres poderes, dignificación de la vida pública, etc.). Lo que me gustaría saber —y ésta es una pregunta más retórica que otra cosa, puesto que yo ya tengo respuesta— es si Alfredo Pérez Rubalcaba puede ser la respuesta a las exigencias ciudadanas. Y conste que a mí me importa bien poco lo que vayan a hacer los socialistas, puesto que he decidido seguir votando a UPyD en el futuro. Al menos hasta que me demuestren con su actuación que una vez alcanzado el poder —si lo consiguen— no cumplen lo que han prometido (según algunos han empezado a reprocharles ya, de manera un tanto "preventiva") y actúan como el resto de partidos políticos que ya conocemos. En ese caso, a cambiar de nuevo el voto y listo. Pero ya veremos qué ocurre.

Sólo tengo claro que en manos de Alfredo Pérez Rubalcaba no puede estar la clave para la renovación que necesita el arrasado PSOE postzetaperil. "Pero es que Rubalcaba sólo se presenta para conducir al partido hasta el 12 de marzo de 2012 y hacer la transición que tanto necesita", me podrán decir algunos (los más incautos, los más comodones y los más sectarios, que se consideran satisfechos con ese maquillado de cara en el partido). Pero quien diga esto es porque no conoce bien al químico cántabro.Ya es candidato y, verán qué pronto, se hace también con la Secretaría General del PSOE. Rubalcaba lo quiere todo, y no, precisamente, para hacer una transición. Él mira hacia el 2012 y mucho más adelante.

En fin, Serafín. Parece evidente que en nuestro caso —en el de España, me refiero— las cosas han cogido tal inercia que nuestros responsables políticos no creen que haya que cambiar nada en absoluto. Ni siquiera sienten la necesidad de cubrir el expediente aplicando la célebre máxima lampedusiana, definidora del posibilismo político por excelencia
«Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi», es decir: «Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie».
Y es que, al parecer, quienes integran las estructuras de los partidos políticos están tan seguros de sí mismos, se sienten tan convencidos y tan firmes en sus cómodos puestos, que hasta les parece superfluo el consejo que el joven y taimado Tancredi Falconeri le diera a su tío, el príncipe de Salina, en la novela El gatopardo. Ellos, en su lugar, prefieren seguir haciendo el Don Tancredo.

2 comentarios:

Carmen Quirós dijo...

Si esto es lo mejor que puede ofrecernos el PSOE en tiempos tan críticos para España, mejor emigramos.

Le pido con el mayor de los respetos que se prodigue más. Es una alegría leerlo.

Alberich el Negro dijo...

Hola Carmen.

Mejor que emigrar nosotros, vamos a ponerlos a ellos en la oposición durante una temporadita, ¿no le parece? Lo suficientemente larga como para que purguen por todo lo que han hecho en estos siete años.

Le agradezco muchísimo su halagadora petición (a nadie le amarga un dulce, la verdad), pero dudo mucho que esté en condiciones de poderla satisfacer. Tengo muchísimas cosas que hacer (profesionalmente hablando, me refiero) y cada vez me resulta más difícil mantener actualizado este blog. Por otra parte, hace meses que me metí en otro jaleo bloguero --aunque dedicado éste, exclusivamente, a cuestiones culturales (tebeos, música, etc.)-- y entre unas cosas y otras ando bastante mal de tiempo...

De todas formas, muchas gracias, querida amiga, pues sus palabras le dan ánimo a uno (que no UNO).