sábado 21 de mayo de 2011

Yo también soy soberanía popular... luego vulnero la ley



ESTIMULADO por el festivo, alegre y sesentayochesco espíritu transgresor que el movimiento Democracia Real Ya (DRY) parece haber instaurado en nuestro país y superada, asimismo, mi natural timidez, al comprobar que en esta sociedad nuestra sólo consigue captar la atención quien grita más alto y no quien tiene más razón —vean, si no, lo que ha ocurrido con las víctimas del terrorismo y la legalización de Bildu—, pues he decidido vulnerar también la jornada de reflexión electoral y hacer propaganda política por mi cuenta.

Sí, sí... Ya sé que este humilde blog no es la Puerta del Sol de Madrid, y que mis palabras no encontrarán el eco de una prensa encandilada con un fenómeno que, ignoro por qué motivo, ya ha empezado a ser comparado con el de las revueltas populares que han sacudido al mundo musulmán. Pero total, como sé que no me va a ocurrir nada... ¿O no ha dicho nuestro particular Zelig de la Moncloa —convertido ahora en una organización no gubernamental andante— que quienes protestan de manera pacífica cuentan con su apoyo, su respeto y comprensión (aunque lo hagan incumpliendo la legalidad vigente de la que, curiosamente, él mismo es el principal garante). Cosas de la era zetaperil que no deberían sorprendernos... Por otra parte, convendría recordar —por si algún desmemoriado no lo recuerda— que el PSOE ya tiene experiencia en esto de violar la jornada de reflexión electoral, de manera que... Pero prosigamos.

He de comenzar diciéndoles que al principio del todo —es decir, allá por el 15 de mayo—, vi con cierta simpatía el popular (¿y espontáneo?) movimiento DRY. De hecho, estoy de acuerdo con muchas de sus propuestas (empezando por la imprescindible reforma de la ley electoral) y otras me parecen interesantes, aunque difícilmente aplicables (por ejemplo que sean los bancos quienes paguen la crisis que han propiciado). Sin embargo, como soy por naturaleza bastante desconfiado —el mundo me ha hecho así—, no deja de sorprenderme que los "indignados" hayan sufrido su metamorfosis reivindicativa justamente la semana anterior a unas elecciones donde el PSOE —sostén fundamental de quien es el mayor responsable de las consecuencias derivadas de la crisis (esto es, el Gobierno)— tiene todas las papeletas para pegarse un batacazo que promete ser de órdago y muy merecido. Y también me parece muy curioso que entre las consignas coreadas y las pancartas exhibidas se mezclen churras con merinas, se igualen responsabilidades y se diluyan éstas poniendo en el punto de mira al "sistema" (así, en su conjunto), sin priorizar culpas y sin hacer la menor referencia explícita al peor Gobierno que hemos sufrido desde el inicio de nuestra más larga etapa democrática.

Pero vamos, conste que al margen de estas dudas, seguí manteniendo incólume mi feeling hacia el movimiento DRY. Y así fue hasta el instante mismo en que supe que quienes lo dirigen —asambleariamente, al parecer— pensaban enfrentarse a la legalidad vigente, incumpliendo las disposiciones emanadas de algunas juntas electorales provinciales y, ya por último, de la propia Junta Electoral Central, que terminó confirmando la improcedencia de todas estas manifestaciones. Flagrante vulneración de la ley que llegó a su punto álgido anoche a las 00:00 horas, sin que el Gobierno de la nación haya hecho el menor movimiento para quebrar ese pulso desafiante que la gente reunida en Sol le había lanzado. ¿Y cómo podría actuar, considerando que horas antes un sonriente Rodríguez Zapatero aseguró en una cadena de radio que en el caso de haber tenido ahora 25 años también habría acudido a la Puerta del Sol. El paradigma de la sinrazón, como pueden ver: un Presidente de Gobierno dispuesto a manifestarse contra su propia gestión. ¿Se puede ir más lejos en la praxis del adolescentismo político?

Pero cuando de verdad he empezado a sentir verdadera desconfianza hacia DRY —o hacia lo que se oculta detrás de él, pues algunos responsables del mismo ya han empezado a renegar de lo que se está reivindicando en Sol— ha sido al comprobar la importante capacidad organizativa de un movimiento que se suponía espontáneo y cómo los medios de PRISA —siguiendo, quizá, la estrategia socialista de aprovechar el jaleo en beneficio propio— se han referido a él con verdadero arrobo y delectación. ¡Ya ven ustedes! Como si el PSOE y el Gobierno de Rodríguez Zapatero —a los que tanto han defendido los medios de PRISA— no tuvieran nada que ver en el estado de cabreo genealizado que, se supone, ha dado pie al nacimiento de DRY.

Les pondré un ejemplo: ayer por la tarde, en el programa de Gema Nierga se presentó el fenómeno de la Puerta del Sol como si fuera la manifestación de una especie de Parusía progresista y vindicativa, en la que se mezclan por igual toda una serie de actitudes y consignas que me hacen recordar los tiempos del "bajo los adoquines, la playa", del "prohibido prohibir" y del "haz el amor y no la guerra". En la SER —donde tanto y tanto se ha defendido al Gobierno de Rodríguez Zapatero— estaban auténticamente encantados. Se les veía felices, pletóricos, eufóricos mientras relataban los sucesos de Sol con todo el arrobo y la desenfadada alegría que sólo los verdaderos progresistas —capaces de defender una cosa y la contraria— son capaces de manifestar en momentos tan contradictorios. Pero lo mejor de todo vino con la intervención del escritor Juan José Millás, enviado por Nierga como reportero dicharachero para informar a pie de calle sobre lo que estaba sucediendo. Había que oír a Millás narrándonos su personal visita al kilómetro cero de la actualidad informativa española. Utilizó un tono tan almibarado, admirativo y adulador para referirse a los concentrados allí que uno podía pensar que estaba realizando una de sus particulares entrevistas a Rodríguez Zapatero. Al final remató con una metáfora muy del gusto de nuestras fuerzas progresistas, comparando la imagen de los concentrados en la Puerta del Sol vistos desde el aire con una jaima musulmana. ¡Ah...! Esa extraña debilidad que la nueva socialdemocracia imperante siente por lo islámico y la identificación que hace entre el mundo musulmán y la libertad. Debe de ser por eso que Felipe González ha hablado de Sol como de una nueva "Plaza Tahrir". En fin, Serafín.

Pero creo que entre tanta confusión ya va siendo hora de establecer una jerarquía de responsabilidades, dejando claro que no todo el mundo es igual de culpable por lo que está ocurriendo. Es cierto que el PP, por su representatividad y participación en el sistema puede considerarse tan responsable como el PSOE de la degeneración democrática que estamos sufriendo. Pero de ahí a achacarle una parte alicuota de culpa por la crisis económica, mezclando en un totuum reuolutum su responsabilidad para igualarla a la del Gobierno, pues hay un trecho bastante largo que no deberíamos atravesar.

En segundo lugar, no estoy de acuerdo con las consignas que hacen una "enmienda a la totalidad" y acusan a todos los partidos de haber degenerado el sistema. Algunos, como Izquierda Unida es verdad que han tenido participación en ejecutivos de no muy feliz recordación —por ejemplo el del Tripartito catalán, o el de Ibarreche—, pero no es menos cierto que nunca han gobernado ellos solos en una comunidad autónoma y mucho menos en la nación, luego no podemos acusarles por anticipado de lo que no han hecho (por más que lo que proponen tampoco nos satisface demasiado).

Por último, resulta que hay algunas formaciones políticas que nunca han tenido responsabilidades de gobierno, bien por causa de su juventud, bien por su escasa representatividad. UPyD es uno de esos partidos. Y casualmente defiende en su programa electoral muchas de las consignas que la gente congregada en la Puerta del Sol y en otras ciudades españolas está reivindicando al "margen del sistema". Por esa razón, si desean hacer una moción de censura el nefasto gobierno de Rodríguez Zapatero y no están de acuerdo con lo que representan los partidos mayoritarios que acuden a estas próximas elecciones, les aconsejo que voten a UPyD. Yo, desde luego, es lo que voy a hacer. Y estoy seguro —vista la brillante trayectoria de Rosa Díez en el Congreso de los Diputados durante esta última legislatura— que no me arrepentiré de ello. Al menos de momento...

En todo caso espero que Rubalcaba no tenga en cuenta esta ilegalidad mía, realizada en plena jornada de reflexión electoral.

5 comentarios:

balsera dijo...

Yo desconfío de los partidos, desde hace años, más aún después de las generales del 2004.
Desde entonces, en España para tener garantizado tu derecho al voto sin coacción alguna -una semana antes del día D- hay que votar por correo.

He participado en demasiadas movidas para creer en su espontaneidad.

Me resulta curioso y sorprendente que los casi 5 millones de desempleados, dos millones de ellos sin ninguna prestación, y los más de 8 millones de pobres no hayan sido motivo suficiente para movilizar -ni siquiera a 1000 personas- en ninguna plaza pública. ¿Por qué?

¿Por qué todos estas miles de personas no han dicho ni mú ante tal drama socia? ¿Por qué tanto silencio ante la pasividad de los sindicatos frente a las desastrosas medidas "anti crisis" del gobierno socialista? ¿Por qué?

Y la sentencia del TC que legalizó a Bildu. ¿Tampoco les interesa?

Es necesario e imprescindible elevar la voz ante tanta partitocracia pero me temo que toda esta movida no tiene esta finalidad.

Porque digo yo, ante la posibilidad de victoria clamorosa del PP- tal como indican las encuestas- es mejor movilizar preventivamente ¿no?

Así pues, como yo también soy soberanía popular jejejeje -si los soleados pueden quebrantar la norma, yo también.
Votaré a UPyD para el parlamento de Baleares (aunque sea también crítica con su política interna) y al PP para la gestión del municipio.

Muy buena reflexión electoral, Alberich. Reflexión que comparto.

balsera dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Carmen Quirós dijo...

Yo también he oscilado entre la simpatía y la desconfianza. El hecho objetivo es que no parecen haber tenido influencia alguna en las votaciones y sin duda, han hecho germinar una semilla entre los hartos. El tiempo nos dirá si es simiente o cizaña.

Una alegría verle, Alberich, se le echaba de menos.

Alberich el Negro dijo...

Evidentemente, y a juzgar por sus comentarios, amigas mías, parece claro que el movimiento 15-M no es, ni mucho menos, representativo de la "soberanía popular". Y por si hiciera falta una prueba aún más contundente que lo demuestre, ahí está el resultado de las elecciones, que como bien dice CARMEN, no se ha visto afectado lo más mínimo por las manifestaciones "espontáneas" de los "indignados".

Lo de Bildu es ciertamente lo peor de estas elecciones, algo terrible, una de las cosas más graves que han ocurrido durante esta última etapa democrática y testimonio inapelable de una serie de cuestiones que analizo en la entrada que he redactado hoy, día postelectoral.

A quienes hemos votado UPyD sólo queda congratularnos ante el magnífico resultado obtenido por la formación magenta. Creo yo, querida BALSERILLA, que lo de menos ahora es el modo en que funciona internamente el partido, pues se halla todavía en una fase de consolidación en la que, seguramente, conviene llevar las riendas con energía y pulso firme. Pero vamos, tampoco puedo hablarle mucho de ello, porque no estoy bien informado (quizá los gatitos...).

Muchas gracias, amigas mías, por su visita, su fidelidad y sus comentarios.

Un beso a ambas.

balsera dijo...

Efectivamente, no es lo más importante motivo por el cual les he dado mi voto. Tampoco crea usted que pierdo el sentío por el PP y sin embargo les he votado, por primera vez en mi vida. Ay, si mis padres levantaran la cabeza.

(no necesito hablar del tema con los gatitos ya que servidora participó -con ellos- en la creación de UPyD)

Lo peor, Bildu. Sufriré más aún, durante este mandato, por mis queridos mininos.