sábado 31 de diciembre de 2011

En defensa de los empleados públicos (pues también tienen que vivir)




OTRA vez andamos por aquí. No sé cuánto durará la vuelta, ni la frecuencia que tendrán estas reflexiones blogueras. Pero me lanzo otra vez a ellas, porque se abre una nueva etapa política en nuestro país, y merece ser comentada también. Empecemos, pues.

Han ocurrido muchas cosas desde la última vez que publiqué una entrada en este Nibelheim. La principal de todas es que hubo elecciones a Cortes Generales y, como era de esperar, José Luis y el partido que apoyó todas sus barrabasadas han acabado recibiendo el mayor castigo electoral de su historia. Los responsables de la debacle —tan agudos analistas, tan autocríticos como siempre— atribuyeron toda la responsabilidad a la crisis galopante y a las fuerzas oscuras del "exterior" (los mercados financieros, los especuladores, etc.). Ni una sola muestra de autocensura, vaya. Aunque esta vez, fíjense ustedes, el PP se libró de las acusaciones (pero por muy poco, pues todo el mundo sabe que el capital y la derechona...). Con esa filosofía y esa aguda capacidad de evaluar la situación pueden imaginarse ustedes la reconstrucción que pueden hacer del PSOE. "Refundación" la llaman algunos finolis. En cualquier caso, no han empezado siquiera a poner la primera piedra y los mismos candidatos que llevaron al partido a la ruina —¡criaturitas!— ya están despellejándose para ocupar el poder que la anterior guardia pretoriana ha dejado in sede vacante. Les confieso que yo, al contrario que otros opinadores, contertulios y especialistas, espero sinceramente que el PSOE tarde mucho, pero mucho tiempo en cubrir su particular (y merecida) travesía del desierto y en recuperarse del descalabro electoral. Lo tiene bien merecido por todo lo que ha hecho y consentido que se hiciera, por acción y omisión, durante estos siete años de régimen zetaperista. Así es que, ahora a joderse y a purgar sus culpas como todo pecador (de la pradera, que diría aquél).

Pero dejemos a un lado el pasado y volvamos nuestra mirada al nuevo Gobierno de Mariano Rajoy. No di tregua ni un momento a los distintos ejecutivos de la era Zapatero —los peores, con notable diferencia, de toda la etapa democrática española (habría que remontarse, de hecho, a Manuel Godoy o a Fernando VII para encontrar algo peor)— y no va a ser menos ahora, en la nueva "etapa Rajoy" que acaba de iniciarse. Mi filosofía quedaría expuesta en la máxima del "Cien días de gracia, y ni uno más" (y, al contrario que Groucho Marx con sus principios, no tengo otra). Al fin y al cabo, a José Luis no le concedí ni eso, puesto que ya me olía a chamusquina desde que, llegado a la Secretaría General del partido que ha dejado arruinado, se convirtió en jefe de la oposición. Pero hay cosas que, de todas formas, no pueden esperar ni esos cien días, y de alguna de ellas quiero hablar ahora.

Ayer se reunió el verdadero "primer" Consejo de Ministros del nuevo Gobierno Rajoy, aquél en el que se iban a adoptar (y anunciar) las auténticas medidas anti-crisis de ajuste y control. Han venido con la tijera de podar, está claro, y aunque la Cadena SER y otros medios afines al PSOE se sorprendan de ello —¡menudos hipócritas, por cierto!— eso era algo que no debería pillarnos por sorpresa, pues se venía anunciando desde hace tiempo. No obstante, de entre todos los acuerdos adoptados me gustaría destacar uno, para decir al respecto varias cosas: me refiero a la congelación del sueldo de los empleados públicos —pareja a la del salario mínimo interprofesional— y la subida actualizadora de las pensiones, de acuerdo con el IPC.

Que se iba a producir un incremento de las pensiones era algo que también sabíamos, puesto que durante la pasada campaña electoral el entonces candidato y hoy Presidente del Gobierno aseguró que sería el único compromiso de gasto que iba a hacer. Ahora bien, vista en conjunto esta medida con el resto de acuerdos adoptados, yo me pregunto si el Gobierno no podría haber sido más equitativo y menos electoralista a la hora de meter la tijera. Y me explico: ¿por qué se han incrementado con un porcentaje lineal y sin discriminar todas las pensiones contributivas, desde las más elevadas a las mínimas, y se ha optado por congelar el sueldo de todos los empleados públicos, por igual, sin considerar siquiera que muchos de ellos —bastantes más de los que piensa la población, a la que le gusta fantasear en exceso con lo que se gana en la Administración—, prácticamente son "mileuristas" y no llegan a ganar (a veces con bastantes años de servicio a sus espaldas) ni siquiera la mitad de lo que supone una pensión contributiva máxima? Quiero decir: ¿cómo es posible que se le suban 25,00 euros al mes a un pensionista que ya cobra 2.500 euros de pensión, y que a trabajadores que apenas si llegan a los 1.200 euros netos se les congele el sueldo después de habérseles recortado previamente? ¿No habría que haber adoptado una solución más justa, evaluando los casos en función de cada necesidad?

Consideremos, para empezar —y por si hubiera que esgrimir argumentos razonados—, que un pensionista ya tiene la vida hecha, casi todas sus deudas pagadas y que, por regla general, necesita mucho menos dinero para vivir que una persona más joven que aún trabaja y posee una familia a la que mantener. Pensemos, además, que la mayoría de los pensionistas disfrutan de medicinas gratis —otra ventaja que, según creo, no debería ser aplicada en todos los casos y a todos los jubilados—, lo que no ocurre en el caso de un trabajador en activo. ¿Entonces por qué ese trato diferencial? ¿Por qué un jubilado con pensión elevada, y por el hecho de serlo, tiene que ser intocable? Se me podrá argüir diciendo que a los jubilados beneficiados con esas pensiones altas ya se les detrajo, en su momento, el dinero correspondiente para sus cotizaciones, de acuerdo con la nómina cobrada. Bien, correcto. Pero puestos a comparar esfuerzos y "arrimadas de hombro" y dado que estamos en un momento excepcional en el que se pide esfuerzos a todos, también es verdad que dichos jubilados pudieron retirarse a una edad más temprana, mientras que un empleado público actualmente en activo no se podrá jubilar ya a la misma edad que lo hicieron quienes ahora están cobrando esas pensiones máximas, sino que tendrá que trabajar algunos años más —bastantes más, a este paso— para poder acceder a su propia jubilación. Y mientras deberá seguir manteniendo a los que ya tuvieron la fortuna de poder hacerlo —en muchas ocasiones anticipadamente (otra opción que se va a suprimir pronto)— y a otros muchos que, en algunos casos —como ocurre con los perceptores de pensiones mínimas no contributivas—, ni siquiera llegaron a cotizar lo suficiente en su momento.

Por ello me pregunto qué parte de sinceridad y cuánto de electoralismo encierran las declaraciones hechas por Soraya Sáenz de Santamaría en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, cuando ha afirmado que a la hora de combatir esta crisis el Gobierno busca «salvaguardar a los más débiles» y que no puede «pedir sacrificios a quienes no pueden dar más», razones por las que «va a actualizar las pensiones a la previsión del IPC del 1%». Y es que, no llego a entender cómo el perceptor de una pensión contributiva máxima puede llegar a ser considerado "débil" por nadie. Aunque la cosa tiene su explicación, sin duda.



En efecto, creo que la postura del Gobierno se entiende bien si consideramos que, frente a los dos millones y medio de empleados públicos que hay en nuestro país, están los más de nueve millones de pensionistas, en quienes el PP tiene puesto su ojito electoral, y a los que no desearía encabronar por nada del mundo (sobre todo después de la congelación que ya les aplicó el ejecutivo socialista de Rodríguez Zapatero). Por otro lado, ya se sabe que todo jubilado es un padre en potencia, y que esos hijos (e hijas, claro) también son votos potenciales que podrían ganarse (o perderse, según se actúe con papá y mamá). Además, se vende mucho peor y es bastante más impopular aparecer como miembro de un Gobierno que le rebaja la pensión al "abuelito". Pero ya digo: no sé por qué motivo, a partir de los 1.500 o 1.600 euros de pensión no se podrían haber congelado, e incluso recortado éstas, como se ha hecho ya con todos los sueldos de los empleados públicos. Ello habría sido bastante más solidario y habría respondido mucho mejor a las declaraciones hechas por Sáenz de Santamaría y a los deseos de su partido de ser justos y equitativos con todo el mundo.

Y una última reflexión: cabe preguntarse si una vez superada la peor fase de la crisis, dichos empleados públicos conseguirán recuperar el poder adquisitivo perdido ahora. ¿En ese caso también se aplicará el principio de excepcionalidad y temporalidad que el Gobierno de Rajoy dice que va a aplicar a la subida de impuestos? Me juego lo que quieran a que no es así. Y si no, al tiempo...

En fin, Serafín. Parafraseando el célebre ripio de Antonio Machado bien podríamos decir:

"Empleadito público que vienes al mundo, te guarde Dios. Cualquiera de tus gobiernos ha de helarte el corazón".


Coda final: por cierto, se me olvidaba. Que tengan todos ustedes una buena salida y entrada de año. ¡A pasarlo bien (pero sin molestar a los vecinos, ¿eh?)!

10 comentarios:

Carmen Quirós dijo...

Sin duda es una decisión con tintes electorales. Están ahí las elecciones andaluzas y eso no deja de tener importancia. Saben que el lema favorito es el de «la derecha recortará pensiones, eliminará el desempleo, será vuestra ruina».

Pero creo que hay otras razones para adoptar esas medidas. No dispongo de datos; pero la lógica dicta que el porcentaje de pensionistas que cobran la pensión máxima es mínimo frente a quienes cobran prestaciones más bajas.

Esa inmensa mayoría de pensionistas con bajas pensiones hoy están soportando en muchos casos el peso del sostenimiento de descendientes, con sus familias, que han quedado en paro y han tenido que volver a vivir con sus padres porque han sido desahuciados y no tienen otra alternativa.

Así que sin negar las razones electorales; pienso que no ha dejado de pesar la estadística que pone ante el gobierno la evidencia de que las pensiones de los jubilados están ayudando a paliar los efectos de la crisis en miles, tal vez millones de casos de víctimas del desempleo.

Feliz Año Nuevo, Alberich.

Alberich el Negro dijo...

¡Hola CARMEN! ¡Feliz Año Nuevo! ¿Qué tal? Espero que muy bien...

No sé, no sé... Ya verá que el tema principal de la entrada es criticar al Gobierno, más que por el electoralismo, por haber hecho tabla rasa sin tomar en consideración diversas situaciones. Aunque en segundo lugar, ciertamente, está el tema electoralista en el que usted ha centrado el comentario.

Sin embargo, no puedo estar muy de acuerdo con su argumentación porque, si se para a pensar, no tardaremos en comprobar, por desgracia, cómo con la subida de la inflación y del IPC ese 1% de incremento lineal será realmente inoperante para las pensiones bajas y medias (pero no así para las máximas, entre 15,00 y 25,00 euros ya no es tan poco dinero al mes). Es decir, que al final el Gobierno no habría solucionado realmente ningún problema (aunque ciertamente es verdad que si ni siquiera incrementara ese 1% los jubilados aún perderían más poder adquisitivo), pero aparecerá ante todo el mundo como bueno, social y magnánimo, al tiempo que se podrá quitar esa "cruz" de derechona que disfruta recortando derechos sociales (imagen en la que, por cierto, yo tampoco creo).

De todas formas le insisto: el interés principal al redactar mi entrada no era reflexionar sobre el electoralismo --aunque tenía que mencionarlo, pues creo que es la razón de fondo de la subida lineal de pensiones--, cuanto denunciar que se traten por igual todos los casos de jubilados --incluidos perceptores de pensiones máximas-- y, por el otro lado, el de todos los empleados públicos, incluidos los de menor poder adquisitivo (que los hay y muchos; en realidad, la mayoría).

Un beso (virtual), si usted me lo permite.

Carmen Quirós dijo...

No incidía solo en el tema electoralista, aunque lo aceptara. Veo que he redactado fatal. El cuerpo de la reflexión se centraba en la carga que asumen miles, incluso millones de jubilados cuyos hijos han quedado en paro y vuelven a estar a su cargo.

Me declaro derrotada ante sus estimaciones sobre el impacto de la medida. Mi ignorancia en el campo de la Economía es total y las matemáticas están lejos de ser mi fuerte.

Le permito. Otro para usted.

gorkataplines dijo...

Encantado de leerle otra vez, Don Alberich. Me ha gustado mucho su síntesis sobre la herencia de José Luis y comparto su asombro, no ya por la falta de autocrítica de los dos candidatos, sino por el hecho de que con la que han liado tengan el morro para presentarse, como si ellos no hubieran tenido nada que ver en la catástrofe que nos han dejado a los españoles. En fin, que si mañana el PSOE echara el cierre yo no les echaría de menos ni un segundo.

En el tema de las pensiones prefiero no opinar ya que, al contrario de usted y de Doña Carmen, no tengo ni puta idea, con perdón. Soy un escéptico y desde hace mucho pienso que, a pesar de que me he hartado de pagar, a la hora de cobrar no veré un duro.

En cuanto a los impuestos y al Rajoyazo, qué le voy a decir, que me van a freír, aún más, pero confieso que como soy además de un escéptico un pesimista redomado lo tenia ya descontado. Resignación cristiana y seguiremos dando vueltas a la posibilidad de emigrar, y lo digo en serio.

En otro orden de cosas, me he leído el libro que le comenté y estoy con Wagner a tope, y disfrutando muchísimo y eso en buena parte se lo debo a usted.
Ahora me paso el día explorando y ayer mismo descubrí esta pequeña joya:

http://www.youtube.com/watch?v=L8wHteSOwW4&feature=related

Un abrazo y feliz año, y a Doña Carmen, además, un beso,

Gorka

gorkataplines dijo...

Por cierto, que en uno de mis buceos wagnerianos en you tube he encontrado esto http://www.youtube.com/watch?v=10ytvU_JQjI&feature=related y no he podido evitar un ataque de risa leyendo los comentarios. Hay gente para todo y se ve que algunos aprecian más otros detalles que la música, propiamente dicha.

balsera dijo...

¡¡Feliz año nuevo!! Lo de próspero vamos a dejarlo por el momento en un sincero deseo.

La pregunta que yo me hago es la siguiente. ¿A caso alguna acción del gobierno de turno no es electoralista?

Dicho eso, ciertamente, en España, como señala Carmen, la media de las pensiones -contributivas y no contributivas- rozan el insulto. Los pensionistas que citas son pocos, muy pocos. Y los más trágico es que están en clara vía de extinción.

Hoy por hoy, los 5 millones de parados, de los cuales más de un millón ya no cobran ni un euro de prestación o subsidio, sobreviven gracias a sus padres pensionistas o jubilados: ya sea con dinero contante y sonante o bien mediante "prestación de servicios gratis" canguro, comedor escolar y familiar, la compra del super, la lavandería incluso con el alojamiento.

Mi difunto padre se murió cobrando el SOVI (35.000pts mensuales) en cambio mi difunta madre cobraba la jubilación francesa de 180.000 pts/mes entre 1978-1982. Esa es la diferencia entre el norte y el sur a pesar de ser miembros de la UE.

Sí, es una medida electoralista pero tal y como está el país no creo que debamos castigar a nuestros ancianos. Hay otros colectivos donde hincarle el diente.

El PSOE, en la era Felipe González, sí que abusó de forma claramente electoralista de este colectivo.

Yo no sólo sigo congelada sino que además "rebajada". Aún no recuperé mi poder adquisitivo de la última congelación salarial; dudo que lo haga en el futuro próximo. Así las cosas, mi jubilación será de risa. Después de 25 años de servicio mi salario es prácticamente igual al de hace 10 años. No estoy para tirar cohetes.

Y no hablo de los sindicatos que me irrito.

Un beso a todos.

Un placer leerte de nuevo, estimat amic.

Alberich el Negro dijo...

Querido GORKA,

Le confieso que soy tan escéptico como usted en la cuestión de cobrar alguna vez la parte alícuota que me toca de lo que llevo pagado hasta el momento (que no es poco, todo sea dicho).

Menos mal que, en medio de tantos males, siempre nos quedará Wagner... Por cierto, que me alegro sobremanera de su "wagnerización", aunque espero que sea relativamente moderada (profunda y sincera, pero moderada). Y es que, pese a mi gran admiración por el genio de Leipzig, le confieso que nunca he sido un "wagneriano" de pro (pues me horroriza ese toque de proselitismo exclusivista y de radicalidad que suelen tener todos los acólitos de algo, ya sea esto un músico, un partido político o una comida).

Un abrazo y que, pese a todo, el año no le resulte tan malo como pinta.

Alberich el Negro dijo...

Pero querida BALSERILLA de mis entretelas, yo no he dicho absolutamente nada de aquellos jubilados que malviven (o simplemente "tiran") con su pensión. Lo que a mí me parece mal es esa "linealidad" indiscriminada e "igualitaria" que el nuevo Gobierno ha aplicado (por puro criterio electoralista) para subir pensiones (todas las pensiones) y congelar sueldos de empleados públicos (todos y por bajos que estos sean). E insisto: no deseo yo hacer recaer el peso de la crisis sobre el colectivo de jubilados en su conjunto --aunque sí vayan a hacerlo sobre la totalidad del funcionariado, sin discriminar--, sino únicamente propongo que los que más cobran también "arrimen el hombro", porque sus pensiones se lo permiten.

En cuanto al electoralismo generalizado, de acuerdo por completo contigo. Pero es que hablaba de "este" nuevo Gobierno. Al otro (al que se fue) ya le di bastante cera mientras andaba arruinando el país (moral y económicamente).

Te devuelvo el beso.

balsera dijo...

Querido Alberich,

Por principio no comparto políticas o medidas universalistas (2000 euro por hijo, por ejemplo) o incrementos lineales. Ambos son injustos por esencia.

Sin embargo, lo que intentaba decir es que la proporción de pensionistas-jubilados con prestaciones máximas es tan baja -son 4 gatos- que dicho incremento lineal, en este caso, aunque injusto, su no aplicación no conllevaría tampoco un ahorro significativo.

Además, sinceramente, si nos parece abusivo cobrar una pensión máxima de 2.500 -después de una vida de trabajo- apaga y vámonos.

Quizás mis 25 años de servicio evite que me quede sin trabajo porque otros colegas ya no pueden decir lo mismo. Así de cruda está la situación en la Adm. Pública. Ni siquiera la nueva congelación nos moviliza. No está el horno para bollos. La situación es muy grave y cada final de mes esperamos, los de los entes locales más, si cobraremos o no la nómina.

Así están las cosas. Pero que conste que entiendo su razonamiento pero, entre tú y yo, antes que los jubilados que arrimen el hombro otros que yo me sé y esnifan... En fin.

Este Gobierno nos las hará pasar canutas. Espero y deseo que nos saqué de la mierda donde nos ha hundido ZP y el PSOE. Cometerá errores algunos incluso de peso, al tiempo. Aún así, y por lo que trato a diario, les prefiero -como gestores- a los progres.

Otro pa' ti.

Alberich el Negro dijo...

Querida BALSERILLA, hoy me pongo lacónico y lapidario:

a) Yo no pensaba sólo que deben arrimar el hombro quienes cobran las pensiones máximas (aunque los ponía de ejemplo paradigmático). Quienes cobran algo menos (entre 1.500 y 2.000 eurillos) también podrían haber sido elegidos por nuestro actual Gobierno para "arrimar el hombro", con una congelación temporal de su paga de jubilado.

b) A mí no me parece abusivo que se cobren 2.500 euros mensuales de pensión (¡ojalá todos nuestros pensionistas pudieran hacerlo!). Lo que sí me parece mal es que a quienes cobran eso (e incluso algo menos también) se les haya subido ese 1% lineal y que, sin embargo, a un trabajador que sólo gana 1.200 o 1.300 euros (debe haber miles en la Administración) se le congele esa mierda de nómina e, incluso, se le termine recortando otra vez (como me temo que ocurrirá tras las elecciones autonómicas andaluzas). Y ojalá me equivoque. Lo dicho, puro electoralismo y bastante injusto.

En cuanto al resto de tu mensaje, querida amiga, estoy más o menos de acuerdo con casi todo; especialmente con lo de que se puede recortar de muchos otros sitios (ya lo creo que sí) y con que estos lodos vienen de aquellos "polvos" socialistas). ¡Menuda mierda de país han dejado...! Han terminado de arruinar lo que comenzaron los banqueros (principales culpables de la crisis, todo sea dicho).

Un abrazo (pero sin apretar demasiado, que luego nos quedamos sin aire).